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Fotografía tus jabones con el móvil para que se vean caros

Qué llevar a una feria y qué se vendeSube el ticket sin bajar preciosCuánto cobrar sin regalar tu trabajo

Perdí una venta de doce jabones por una foto amarilla. La clienta me escribió: «¿son de ese color o es la foto?». Eran blancos con vetas azules. La luz del techo de mi cocina los había convertido en jabones de mantequilla. Borré la foto y aprendí lo que te cuento hoy.

No necesitas cámara. Necesitas luz, un folio blanco y diez minutos. Con eso, la barra que vendías a cinco parece de doce, y eso pesa al hacer la cuenta para poner precio a tus jabones. Hay un ajuste del móvil que casi nadie toca; te lo cuento en un momento.

Índice

💡 La luz manda, no tu móvil

Un teléfono de hace cinco años con buena luz saca mejor foto que el último modelo con luz mala. Esto no me lo contó nadie: lo comprobé poniendo mi móvil viejo junto al de mi sobrina, mismo jabón, misma ventana. No se distinguían.

Ventana de lado, siempre

Pega la mesa a una ventana y coloca el jabón de forma que la luz le entre por el costado, nunca de frente ni por detrás. De lado dibuja el relieve: se ven las vetas, el corte, el grano del exfoliante. De frente lo aplana y parece una pastilla del súper.

Si el sol entra directo y marca sombras duras, cuelga una cortina blanca fina o una sábana en la ventana. Hace de difusor y convierte un rayo agresivo en una luz suave que envuelve la barra.

La hora que vale oro

La mejor luz es la de media mañana con día nublado. Las nubes son un difusor gigante y gratis. Entre las 10 y las 12 la luz es blanca y estable; a las 5 de la tarde ya tira a naranja y todo sale cálido aunque tu jabón sea verde menta.

Error común

El flash te está robando ventas

El flash frontal aplana el jabón, deja un brillo blanco en el centro y una sombra negra detrás. La bombilla del techo es amarilla y cambia el color real. Apaga las dos, incluso de noche: si no hay ventana, esperas a mañana. Una foto mala vende menos que ninguna foto.

La mesa de tres piezas

Mi primera «mesa de fotos» fue la tapa de una olla sobre el comedor. Funcionaba a medias. El montaje que uso hoy tiene tres elementos y ninguno cuesta más que un café.

Fondo liso. Una cartulina blanca de 50 × 70 centímetros pegada a la pared con cinta y curvada hacia la mesa, sin doblarla, para que no se vea la línea del fondo. Si tus jabones son claros, una tabla de madera sin barniz les da contraste y aire de taller.

Rebotador. Un folio blanco de pie en el lado contrario a la ventana, a 10 centímetros del jabón. Devuelve la luz hacia la zona en sombra y la abre. Sin rebotador, media barra queda gris; con él, se ven las dos caras.

Altura del pecho. Sube el jabón sobre una caja o un libro hasta que quede a la altura de tu pecho. Así la luz de la ventana le entra de lleno y tú disparas sin agacharte, con el móvil quieto y los codos pegados al cuerpo.

📱 Cuatro fotos por barra, ni una menos

Cada jabón que vendes necesita cuatro encuadres. No es capricho: en una feria el cliente toca y huele; en la pantalla solo tiene tus fotos. Todo entra primero por los ojos, y cuatro imágenes sustituyen a la mano y a la nariz.

Cenital y tres cuartos

La cenital es desde arriba, con el móvil paralelo a la mesa. Sirve para mostrar la forma y para el catálogo, porque todas las barras salen del mismo tamaño. Es la foto natural de los packs y cestas de regalo, donde caben cinco jabones de una vez.

La de tres cuartos se hace con el móvil inclinado unos 45 grados, mostrando la cara de arriba y un lateral. Es la que da volumen. Si el jabón tiene capas o un corte recto de moldes, desmoldado y corte limpio, aquí es donde se luce.

El macro y las manos

Acerca el móvil a 5 centímetros del corte hasta que enfoque la textura: las motas de café, la veta de arcilla, la transparencia de un jabón gemstone de piedras preciosas. Esa foto es la que hace que alguien escriba «¿cuánto vale?».

La cuarta es la de contexto con las manos: una mano sujetando la barra, o mojándola con algo de espuma. Da escala y humanidad. Aquí sí puedes usar el modo retrato, que desenfoca el fondo; en las otras tres, no.

Los ajustes que nadie toca en el móvil

Aquí va lo que te prometí arriba: bloquear el enfoque y bajar la exposición. Mantén el dedo sobre el jabón en la pantalla hasta que aparezca el candado; luego desliza el solecito de brillo un punto hacia abajo. El color sale denso y los blancos no se queman.

Los cinco toques antes de disparar

Cuadrícula activada, para que la barra quede recta y centrada. Enfoque bloqueado sobre el jabón. Exposición un punto por debajo. Zoom digital a cero: si la quieres más cerca, mueve los pies, no los dedos, porque el zoom inventa píxeles y emborrona la textura. Modo retrato solo en la foto con manos.

Dispara tres veces cada encuadre moviendo un dedo la posición. La mejor la eliges después en el sofá, no en la mesa. Y limpia la lente con la camiseta antes de empezar: la mitad de las fotos borrosas que me mandan las alumnas es grasa del bolsillo.

🎨 Sesenta segundos de edición y ni uno más

La edición es un minuto por foto con el editor que ya trae tu móvil. Más tiempo no mejora la foto, la falsea. Estos son los cuatro toques, en este orden:

  1. Recorta en cuadrado. El formato 1:1 sirve para catálogo, redes y ficha de producto sin volver a recortar.
  2. Sube la luz. Brillo entre +10 y +20; como bajaste un punto al disparar, aquí recuperas sin quemar nada.
  3. Baja la temperatura si salió amarilla: mueve el control de calidez hacia el azul hasta que el blanco del fondo sea blanco de verdad.
  4. Endereza con la cuadrícula si la barra quedó torcida. Dos grados se notan.

El filtro bonito te devuelve el jabónNingún filtro de redes ni preset de moda. Cambian el color real y el cliente recibe un jabón distinto al que compró. A mí me devolvieron tres barras de lavanda porque en la foto eran violeta intenso y en la mano, lila suave. Devolución, envío y una reseña regular.

El color que vendas tiene que ser el que sale del molde, y eso se decide antes, al elegir bien en color y aroma con micas, óxidos y esencias. Una foto honesta de un jabón bonito vende más que una foto retocada de un jabón regular.

Tu mesa de fotos cuesta cero

La caja de zapatos que hace de estudio

Corta un lateral de una caja de cartón grande y forra el interior con cartulina blanca. Ponla junto a la ventana, abertura hacia ti y luz entrando por un lado. El folio va en la pared opuesta a la ventana. Caben una barra o un pack; llevo cuatro años con la misma caja.

Todo lo que necesitas ya está en tu casa: cartulina, folio, caja y una ventana. Nada de aros de luz, que dejan un brillo circular en el jabón con aire de vitrina de farmacia. Si un día quieres gastar, que sea en una segunda cartulina de color, no en luz artificial.

Fotografía cada jabón el mismo día que lo envuelves, con el film y el sticker ya puestos, porque así el cliente ve exactamente lo que va a recibir. Ese envoltorio lo trabajamos en empaque, etiqueta y precio para vender.

Con las cuatro fotos hechas, tienes catálogo. Ahora toca ponerlo delante de gente: imprime la mejor cenital de cada barra para el cartel del puesto y prepárate para vender en ferias sin perder el día. Esta tarde: ventana, folio y jabón. Anótalo en tu libreta.

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Qué llevar a una feria y qué se vendeSube el ticket sin bajar precios
Marisol Vera, autora del curso de jabones artesanales

Marisol Vera

Empece a hacer jabones en la cocina de mi casa, en Medellin, con una olla vieja y una gramera de reposteria. Trabajaba en una farmacia y no aguantaba mas. Hoy vivo de esto y llevo ocho anos ensenando a otras personas a hacer lo mismo. Aqui te cuento todo lo que a mi nadie me conto: las medidas exactas, los errores que me costaron tandas enteras y la parte que casi nadie explica, que es como vender lo que haces sin regalarlo. Si algo no te sale, escribeme en los comentarios: a mi tambien se me han separado las capas.

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