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Clase 14. Saponificación en caliente: jabón listo en tres días

Y así se hace el mismo jabón en fríoCuándo se puede usar de verdadCorta barras que parezcan de tienda

Mi primer jabón en caliente se salió de la olla, se pegó al fondo y me dejó la cocina oliendo a quemado una semana entera. La fórmula era buena. El fuego, no.

Y lo peor es que la razón era una sola posición de un botón. Te lo cuento porque el método en caliente es, con diferencia, el que más rápido te pone un jabón en la mano: en vez de esperar 4 semanas, lo tienes usable en 3 días. Pero tiene dos o tres trampas que nadie te avisa, y una de ellas es una fase visual que te dice exactamente cuándo apagar. Casi todo el mundo apaga antes o después. Te la enseño más abajo.

Índice

La misma química, con el reloj adelantado

No hay una química nueva que aprender. Los aceites reaccionan con la sosa cáustica y sale jabón más glicerina, exactamente igual que en la saponificación en frío de tu primera tanda. La única diferencia es que aquí aplicas calor controlado mientras la reacción ocurre.

Ese calor hace que la sosa se consuma en 1 o 2 horas en vez de en semanas. Cuando apagas, ya no queda sosa libre esperando neutralizarse en la estantería. Por eso el jabón se puede usar tan pronto.

Los ingredientes son los mismos: aceites o grasas, sosa, agua destilada y los aditivos que quieras. La fórmula se calcula igual, con el índice de saponificación de cada aceite. Cocerlo no cambia ni un gramo de sosa.

Con qué se cuece (y en qué posición)

Dos opciones. La primera y la más cómoda es una olla de cocción lenta, de esas eléctricas de cerámica. Siempre, siempre en la posición más baja, la que suele decir «low». La segunda es un baño maría con una olla dentro de otra con agua, manteniendo una temperatura constante todo el tiempo.

Yo empecé con baño maría porque era lo que tenía. Funciona, pero hay que vigilar el agua y que el fuego no suba. Con la olla lenta te olvidas.

Esto no se negocia

Calor excesivo hace que el jabón suba como un volcán, desborde la olla y se queme en el fondo. Es masa cáustica caliente cayendo por fuera de una olla eléctrica. Posición baja siempre, nunca «high» ni para «ir más rápido». Guantes y gafas puestos durante toda la cocción, no solo al preparar la lejía.

El proceso, paso a paso

La primera parte es calcada al método en frío. Lo nuevo empieza cuando llegas a la traza y, en vez de moldear, sigues cociendo.

  1. Pesa todo. Aceites, sosa y agua destilada, cada uno en su recipiente, con la gramera. Si tu fórmula lleva 300 g de agua, son 300, no «lo que quepa en el vaso».
  2. Prepara la lejía. La sosa sobre el agua, nunca al revés. Remueve hasta que se disuelva y deja que se vayan los vapores en un sitio ventilado.
  3. Aceites a la olla. Todos dentro, en posición baja, hasta que las grasas sólidas estén fundidas.
  4. Vierte la lejía sobre los aceites. Despacio, sin salpicar.
  5. Bate hasta la traza. Con la batidora de inmersión, tal como viste en cómo reconocer la traza a tiempo. Si no bates lo suficiente, parte de la masa no saponifica y te quedan bolsas de aceite y sosa sin reaccionar.
  6. Tapa y cuece entre 1 y 2 horas. Remueve de vez en cuando, cada 15 o 20 minutos, para unificar la masa y que no se cueza solo por los bordes.

A partir de aquí ya no mandas tú. Manda lo que ves en la olla.

Las cuatro caras del jabón mientras se cuece

Esto es lo que prometí arriba. El jabón no se cuece «hasta que pase el tiempo». Se cuece hasta que llega a una fase concreta, y esa fase se ve. Anótalo en tu libreta, porque es lo único que te dice si vas bien.

Fase 1, la traza. Lo que ya conoces: la masa se espesa y la batidora deja rastro. Aquí empieza la cocción.

Fase 2, el puré de manzana. A los 20 o 30 minutos la masa se vuelve grumosa, opaca, con textura de compota. Parece que se ha estropeado. No se ha estropeado. Remueve y sigue.

Fase 3, el gel. Empieza por los bordes de la olla, donde hay más calor: la masa se pone brillante, como vaselina, y avanza hacia el centro. Remueve para que el gel se reparta.

Fase 4, la masa translúcida y densa. Toda la olla tiene ese aspecto de gel espeso, uniforme, sin zonas blancas opacas. Esa es la señal de que la saponificación ha terminado. Apaga.

Si dudas, mide el pH ahí mismo con una tira, antes de moldear. Es la ventaja enorme de este método: puedes comprobar que no queda sosa libre antes de que el jabón salga de la olla, y no cuatro semanas después. Cómo leer esa tira y qué número esperar lo vemos en la clase de curado y pH.

La medida exacta

Apagar en la fase de puré de manzana porque «ya está espeso». No está hecho. Está a medias, con sosa sin reaccionar dentro. Y también lo contrario: dejarlo una hora más «por si acaso» y que se seque en el fondo. Si toda la masa está translúcida y uniforme, ya. Ni antes ni después.

Los aditivos entran con el fuego apagado

En frío echas la fragancia en la traza y se queda atrapada mientras el jabón cura. En caliente, si la echas a la traza, se pasa dos horas a temperatura de cocción y buena parte se evapora. Tiré 15 g de aceite esencial de lavanda aprendiendo esto: el jabón salió oliendo a nada.

Así que el orden es: apagas, dejas que baje un poco la temperatura, y entonces añades aceites esenciales, el sobreengrasado y el color. Mezclas bien con una espátula y moldeas.

El sobreengrasado también cambia de sitio. En frío lo dejas calculado en la fórmula, restando sosa. En caliente puedes añadirlo al final, ya con la saponificación terminada. Y esto tiene una ventaja que casi nadie aprovecha: los aceites delicados, los que se degradan con calor, no se cuecen. Entran cuando ya no hay sosa que se los coma ni fuego que los estropee. Cómo afecta el calor a cada aroma y qué fragancias aguantan mejor lo ves en la clase de color y aroma.

El truco que me ahorró tandasReserva el aceite de sobreengrasado en un vasito aparte, pesado, desde el principio. Cuando apagas, ese aceite entra frío en la masa y ayuda a bajar la temperatura antes de echar la fragancia. Dos problemas resueltos con el mismo vaso.

Moldear una masa que no fluye

Aquí viene el otro cambio grande. En frío viertes un líquido. En caliente tienes una pasta densa, tipo puré muy espeso, que no se reparte sola. Hay que meterla en el molde a cucharadas y aplastarla bien con la espátula, capa a capa, para que no queden huecos de aire.

Mis dos primeras barras parecían un queso gruyer por dentro y se rompían por los agujeros al cortar. Aprieta, golpea el molde contra la mesa un par de veces y vuelve a apretar.

Tapa el molde y espera 24 a 48 horas antes de desmoldar. Después corta. Y aunque ya se podría usar, déjalo secar unos días más: pierde humedad, endurece y dura bastante más en la ducha.

Frío o caliente: la tabla para decidir

Haz la misma fórmula, una mitad en frío y otra en caliente. Verás esto.

Qué comparas En frío En caliente
Tiempo hasta usarlo 3 a 4 semanas de curado 1 a 3 días
Textura Lisa y uniforme Rústica y densa
Aroma Se conserva mejor, más delicado Parte puede evaporarse
Dureza Progresiva, la gana durante el curado Más rápida, algo más quebradiza
Control del diseño Swirls finos, capas, dibujos Acabado tosco, poco margen para dibujar

Entonces, ¿cuándo compensa de verdad el caliente? En tres casos. Cuando necesitas producto listo pronto: un pedido, una feria el sábado. Cuando quieres comprobar en la olla que no queda sosa libre, sin semanas de espera. Y cuando te gusta el acabado rústico, ese jabón con cara de hecho a mano.

Si lo tuyo son los swirls finos y las capas de colores, olvídalo: eso es terreno del frío. Con esta masa espesa no dibujas nada.

Ya tienes el jabón. Ahora, ¿cuándo está listo de verdad?

Te lo digo por experiencia: el caliente engaña. Como se puede usar a los 3 días, mucha gente lo mete en la ducha ese mismo día y se le deshace en una semana. Que la sosa haya reaccionado no significa que el jabón esté seco.

Y eso abre la pregunta que decide si tu jabón dura un mes o dos semanas, sea en frío o en caliente: cómo se cura bien, cuánto tarda de verdad y cómo se lee un pH sin engañarte. Esa es la siguiente clase.

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Marisol Vera

Empece a hacer jabones en la cocina de mi casa, en Medellin, con una olla vieja y una gramera de reposteria. Trabajaba en una farmacia y no aguantaba mas. Hoy vivo de esto y llevo ocho anos ensenando a otras personas a hacer lo mismo. Aqui te cuento todo lo que a mi nadie me conto: las medidas exactas, los errores que me costaron tandas enteras y la parte que casi nadie explica, que es como vender lo que haces sin regalarlo. Si algo no te sale, escribeme en los comentarios: a mi tambien se me han separado las capas.

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