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Colorantes: micas, óxidos y lo que no debes usar nunca

Acierta con el color y el aromaEl color te cambió al secarseLos jabones de piedras preciosas

Mi primer jabón azul amaneció rosa chicle. Lo había coloreado con ultramarino, lo dejé curar y a la segunda semana parecía otro producto. No fue el colorante: fue el pH. Y eso te lo explico más abajo, porque es el error que más jabones raros produce en este oficio.

Antes tienes que saber algo que a mí nadie me contó: no todos los colorantes aguantan la sosa. Hay cuatro familias y solo dos sobreviven al saponificado. Las otras dos son para base de glicerina.

Índice

🎨 Cuatro familias, y solo dos aguantan la sosa

Micas: brillo, pero se apagan en alcalino

La mica es un mineral molido muy fino recubierto de color. Da el efecto metalizado o nacarado de los jabones de feria. En base cristal es espectacular: un pellizco con pincel seco sobre una capa transparente y salen vetas doradas.

El problema llega en saponificado. Muchas micas llevan colorantes que no resisten un pH de 12 a 14, y el rosa fuerte se convierte en un beige triste. Si quieres mica en frío, compra solo las que el proveedor marque como «estable en CP» y prueba con 100 gramos antes de comprometer un kilo.

Óxidos y ultramarinos: los que sobreviven

Los óxidos de hierro dan los tonos tierra: amarillo ocre, rojo ladrillo, marrón, negro. El óxido de cromo da el verde. Los ultramarinos dan el azul, el violeta y el rosa. Son pigmentos minerales, opacos y muy estables: el color que ves al cortar es el que tendrás dentro de un año.

Son la familia que recomiendo para saponificación en frío y en caliente. Solo tienen una pega: opacan. Si buscas un jabón transparente de glicerina, olvídate de ellos y usa colorante líquido. Con base blanca dan tonos pastel; con base cristal, un color sólido y cubriente.

Pigmentos naturales: arcillas, cúrcuma, espirulina, achiote y carbón

Es la familia que más gusta al cliente y la que menos color da. Las arcillas (blanca, verde, roja, rosa) aguantan la sosa sin problema y además absorben grasa; en las cuatro arcillas y qué piel pide cada una tienes las dosis de cada tipo. El carbón activado da negro y gris, también estable.

La espirulina da un verde precioso que se vuelve gris verdoso en 4 a 6 semanas si le da la luz. El achiote tiñe de naranja en aceite, y la cúrcuma de amarillo. Ninguno de los dos se mantiene igual en alcalino; luego te digo hacia dónde viran.

Líquidos cosméticos: solo para base de glicerina

Son sintéticos, ya disueltos y muy concentrados. Con 2 o 3 gotas en 100 gramos de base cristal tienes color de vidriera. Son los más fáciles para tu primer jabón de glicerina.

Dos advertencias. Pierden intensidad con la luz del sol: en un escaparate se decoloran en dos meses. Y la sosa los degrada: no van en saponificado salvo que el bote diga «apto para CP».

Lo que no entra nunca en tu olla

Aquí es donde casi todo el mundo la caga: en casa siempre hay algo con color y parece que vale. No vale. Yo probé colorante de repostería y el jabón amarillo quedó blanco con manchas en diez días.

Error común

Cuatro cosas de casa que arruinan el color

El colorante alimentario se desvanece y sangra a la capa de al lado. Las témperas llevan aglutinantes que no son cosméticos y dejan grumos. Los tintes de pelo son para queratina, no para piel. La pintura acrílica ni la nombres: no hay dosis segura. Si la etiqueta no pone «grado cosmético», no entra.

⚖️ La dosis: una cucharadita rasa por kilo

Con los pigmentos en polvo la medida de partida es una cucharadita rasa de 5 ml por kilo de aceites o de base de glicerina. Eso da un color medio. Para un tono intenso subes a dos, nunca a tres: el pigmento sobrante mancha la espuma.

Cuánto color por cada 100 gramos

Óxidos, ultramarinos y micas: media cucharadita de café rasa por cada 100 g de base (0,5 g aprox.). Arcillas y carbón: 2 g por cada 50 g de base, como en el jabón de arcilla verde y espirulina. Colorante líquido: de 1 a 3 gotas por 100 g de base cristal; el doble si es base blanca, porque el blanco apaga el color. Cúrcuma y espirulina: 1 g por 100 g, nunca más, porque tiñen la espuma.

El pigmento cuenta como aditivo, así que gasta parte de la regla del 10% de aditivos en glicerina. Dos gramos de arcilla más dos de aceite en 50 gramos de base son 4 de 5 posibles. No queda hueco para casi nada más.

La premezcla que deshace los grumos

Nunca eches el polvo directo a la olla. Pon la cucharadita en una cucharada sopera de aceite (15 ml) si es saponificado, o de glicerina líquida si es base de fundir, y remueve con una cucharilla hasta que quede una pasta lisa. Así se disuelve todo y no aparecen motas.

La pasta va al final, con el jabón ya líquido, de poco en poco mirando el tono. Subir color es fácil; quitarlo solo se arregla añadiendo base sin teñir, y eso descuadra la receta.

Por qué un color se pasa a la capa de al lado

Sangrar es cuando el rojo de abajo se cuela en el blanco de arriba y deja un halo rosa en la unión. Pasa con los colorantes que migran: líquidos baratos y alimentario. Óxidos, ultramarinos y micas de calidad no se mueven; por eso son los que uso en capas.

El otro motivo es la temperatura. Una segunda capa demasiado caliente funde la superficie de la primera y arrastra su color. En cómo hacer jabones en capas que no se separan tienes la temperatura exacta.

Alcohol, rayitas y espera

Para que dos colores no se mezclen ni se despeguen hago tres cosas: rayo la primera capa con un palillo, pulverizo alcohol de 96° en toda la superficie (es el pegamento entre capas) y espero a que aguante un dedo sin hundirse. Se acabaron mis jabones de dos capas que salían del molde en dos jabones.

🔵 El azul que amanece rosa y la cúrcuma mostaza

Volvemos a mi jabón rosa. El ultramarino azul aguanta la sosa, pero no el ácido. Si la receta lleva algo que baja el pH (zumo de limón, vinagre, yogur), el azul se descompone, vira a rosa y deja un olor a huevo que no se va. Anótalo en tu libreta: ultramarino y ácido, nunca juntos.

Con la cúrcuma es lo contrario. En aceite es amarillo limón; en medio alcalino se vuelve naranja mostaza. No es un fallo, es lo que hace ese pigmento con la sosa.

Si quieres amarillo limpio, usa óxido amarillo; si quieres cúrcuma, acepta el mostaza y llámalo «miel». En por qué el color cambió al secarse tienes la lista completa de virajes.


La fragancia también cambia el colorLas fragancias con vainillina oscurecen el jabón hacia el marrón en 2 a 4 semanas: un blanco con vainilla acaba color caramelo. O usas fijador antivainillina o eliges el color contando con ese marrón.

La tabla que pego en la puerta del taller

Colorante Aguanta sosa Dosis por kilo Advertencia
Mica Solo las marcadas «estable en CP» 1 cucharadita rasa Se apaga en alcalino; brilla solo en base cristal
Óxidos de hierro y cromo 1 cucharadita rasa Opacan la base transparente
Ultramarino azul / violeta 1 cucharadita rasa Vira a rosa y huele a huevo con pH ácido
Arcillas 20 a 40 g Cuentan como aditivo; sedimentan si la base está muy caliente
Carbón activado 10 a 20 g Espuma gris si te pasas
Cúrcuma Sí, pero cambia 10 g Vira a naranja mostaza en alcalino
Espirulina Sí, pero cambia 10 g Pierde el verde con la luz en 4-6 semanas
Achiote Macerado en el aceite Naranja que tira a rojizo; mancha la toalla si hay exceso
Líquido cosmético No, salvo etiqueta «apto CP» 10 a 30 gotas Se decolora con el sol del escaparate
Alimentario, témpera, tinte, pintura No Ninguna No es grado cosmético: no se usa nunca

Con esta tabla y una báscula de 0,1 gramos puedes probar hoy un jabón de dos colores. Empieza por el jabón de arcilla verde y espirulina en dos capas, que perdona errores, y cuando salga limpio pasa a el jabón gemstone con vetas de mica dorada.

El paso siguiente es juntar color y aroma sin que uno estropee al otro: en cómo combinar color y aroma en tu jabón te cuento qué fragancias manchan y qué colores lo disimulan. Te lo digo por experiencia: el color entra por los ojos, pero el cliente repite por la nariz.

Ver el curso entero

Acierta con el color y el aromaEl color te cambió al secarse
Marisol Vera, autora del curso de jabones artesanales

Marisol Vera

Empece a hacer jabones en la cocina de mi casa, en Medellin, con una olla vieja y una gramera de reposteria. Trabajaba en una farmacia y no aguantaba mas. Hoy vivo de esto y llevo ocho anos ensenando a otras personas a hacer lo mismo. Aqui te cuento todo lo que a mi nadie me conto: las medidas exactas, los errores que me costaron tandas enteras y la parte que casi nadie explica, que es como vender lo que haces sin regalarlo. Si algo no te sale, escribeme en los comentarios: a mi tambien se me han separado las capas.

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