0%

Clase 9. Jabones en capas que no se separan

Acierta con el color y el aromaCorta barras que parezcan de tiendaLos 12 errores que arruinan una tanda

Mi primer jabón de dos capas salió del molde convertido en dos discos sueltos. Verde abajo, transparente arriba, y entre los dos, nada. Ni un gramo de agarre. Me pasó tres veces seguidas antes de entender que el problema no era el molde, ni la base, ni el color: era un paso de diez segundos que yo me estaba saltando.

Ese paso te lo cuento en un momento. Antes quiero que entiendas por qué las capas no pegan, porque si entiendes el porqué, no vuelves a repetirlo.

Índice

Dos discos no son un jabón

Un jabón en capas es la misma técnica de siempre: fundir la base, añadir activos, verter en el molde. Solo que lo haces dos, tres o cinco veces, una capa encima de la otra. Puedes combinar base transparente con base blanca, o hacerlo todo con una sola base y cambiar solo el color. Da igual.

El problema es que la primera capa, cuando cuaja, forma una piel lisa y cerrada. Si viertes la segunda encima de esa piel sin más, se queda apoyada, no unida. Se ve perfecta en el molde. Y en cuanto la desmoldas y la usas dos días, se abre por la costura.

Esto no me lo contó nadie. Lo aprendí tirando base. Así que anótalo: hay dos cosas que hacen que las capas peguen, y las dos van antes de verter la segunda.

El alcohol no es solo para las burbujas

Ya sabes que rocías alcohol sobre el jabón recién vertido para reventar las burbujas de la superficie. Lo que casi nadie te dice es que el alcohol tiene un segundo trabajo: es el pegamento entre capas.

Cuando la primera capa ya ha cuajado, rocías alcohol otra vez sobre su superficie, justo antes de verter la siguiente. Ese alcohol abre la piel de la capa de abajo lo justo para que la nueva se funda con ella en lugar de apoyarse encima. Sin alcohol entre capas, se separan. No «a veces». Seguro.

El truco que me ahorró tandas

Antes de fundir la segunda capa, coge un palito de punta fina (un palillo de brocheta sirve) y raya toda la superficie de la primera capa con líneas cruzadas. Luego rocías alcohol encima de las rayas. Las rayas dan agarre mecánico y el alcohol da agarre químico. Con las dos cosas juntas, a mí no se me ha vuelto a separar un jabón en ocho años.

El minuto en que toca verter

Aquí es donde casi todo el mundo la caga, y no por falta de ganas sino por prisa o por miedo. La segunda capa se vierte en un momento muy concreto: cuando puedes tocar la superficie de la primera con el dedo y no se hunde, pero por debajo todavía la sientes blandita. Si aprietas un poco el molde, se mueve.

Si viertes antes de ese punto, los colores se mezclan y te queda una mancha verde-transparente sin línea. Si esperas mucho más, la primera capa se enfría del todo, se cierra, y el agarre empeora aunque hayas puesto alcohol y rayas.

Y la segunda capa no puede ir demasiado caliente. Si la echas recién sacada del fuego, funde la superficie de la de abajo y pierdes la línea limpia entre colores. Esto enlaza con la temperatura a la que debes fundir la base: nunca la hiervas, y antes de verter sobre otra capa déjala bajar un poco removiendo. Que corra líquida, pero sin humear.

Cómo está la primera capa Qué pasa si viertes ahora
Líquida o el dedo se hunde Los colores se mezclan, no hay línea
Superficie firme, fondo blandito Momento correcto: línea limpia y capas unidas
Fría y dura por completo Pega peor; alcohol y rayas obligatorios

Las manos quietas hasta que esté frío

Otro defecto que me encontré en mis primeros jabones: rayas y marcas onduladas en los laterales. No era la base, era yo moviendo el molde para «acomodarlo» mientras aún estaba tibio. Cada vez que lo mueves antes de que solidifique del todo, la base semilíquida se desplaza y deja marca.

Es solo estético, no afecta al jabón. Pero se nota, y si vendes, se nota más. Vierte, rocía alcohol y no toques el molde hasta que esté totalmente frío. Cuando llegue el momento, desmolda despegando los bordes y presionando por el centro, sin tirones.

Receta completa: arcilla verde y espirulina, 100 gramos

Este es el jabón con el que aprendí a hacer capas. Pesa todo antes de encender nada, porque cuando la base está fundida no hay tiempo de buscar la cuchara.

  1. Capa de abajo. Funde 50 g de base blanca en trozos pequeños. Añade 2 g de aceite de aguacate y remueve hasta que no veas ni una bolita de aceite flotando. Luego 2 g de arcilla verde, sin grumos, y 4 gotas de aceite esencial de menta. Vierte en el molde y rocía alcohol.
  2. Espera. Toca la superficie cada 5 minutos. Cuando el dedo no se hunda pero el fondo aún se sienta blando, sigue.
  3. Rayas y alcohol. Raya la superficie con el palito y rocía alcohol sobre toda la capa.
  4. Capa de arriba. Funde 50 g de base transparente. Añade 2 g de aceite de aguacate, después 2 g de espirulina y 3 gotas de menta. Deja que baje un poco de temperatura y vierte despacio sobre la primera capa. Alcohol otra vez arriba.
  5. Quieto. No muevas el molde hasta que esté frío del todo.

Un truco para la espirulina y cualquier polvo que haga grumos: mézclalo primero con los 2 g de aceite en un vasito y echa esa pasta a la base. Se integra de golpe y remueves menos, así que salen menos burbujas.

Ahora el cálculo, porque aquí es fácil pasarse. Cada capa son 50 g de base, y la regla del 10% se aplica capa por capa: 5 g de activos como máximo por cada 50 g. En cada capa llevamos 2 g de aceite + 2 g de polvo = 4 g. Dentro del límite. El jabón entero, 100 g de base con 8 g de activos. Las gotas de esencial no cuentan en ese peso.

Segunda receta: naranja y café

Misma lógica, otros ingredientes. Abajo: 50 g de base transparente, 2 g de aceite de almendras dulces, 2 g de cáscara de naranja en polvo y 5 gotas de aroma de naranja. Arriba: 50 g de base blanca, 2 g de aceite de almendras dulces, 2 g de café molido y 5 gotas de aroma de café. Rayas, alcohol, temperatura controlada, molde quieto.

La medida exacta

Café de grano molido, el que echas a la cafetera. Jamás café soluble. El soluble se disuelve en la base, tiñe de marrón sucio y no exfolia nada. Te lo digo por experiencia: mi jabón de café soluble parecía barro y olía a cafetería de gasolinera.

Un detalle de acabado: la naranja está tan pulverizada que se funde con la base y casi no se ve. El café, no. Las partículas gruesas tienden a sedimentarse y a quedarse en una zona del jabón en vez de repartirse. Se corrige mezclando el café con la base menos caliente: cuanto más baja la temperatura al añadirlo, más homogéneo queda. Si te sale un jabón con todo el café en el fondo, ya sabes que fue la base demasiado caliente, uno de los 12 errores que arruinan una tanda por razones muy distintas.

Y ojo con dónde lo usas. Un jabón con café molido, harina de arroz o cualquier grano grueso es corporal, no facial. Raspa. La arcilla y la naranja en polvo sí valen para la cara; el café, para el cuerpo.

Un jabón, dos usos

Aquí está la gracia de las capas más allá de lo bonito. El de naranja y café es un lado para la cara y otro para el cuerpo. El de arcilla y espirulina va por otro camino: la arcilla es absorbente y no conviene usarla a diario, así que ese lado lo usas dos o tres días por semana y el lado suave el resto. Un solo jabón en la ducha en vez de tres.

Con esto ya dominas todo lo que se puede hacer con base de glicerina: fundir, cargar activos, poner capas que no se separan. En la siguiente clase cambiamos de liga. Dejamos la base prefabricada y empezamos con los aceites de verdad, los que decidirán si tu jabón hace espuma, hidrata o se deshace en la ducha. Cada grasa aporta una cosa distinta y hay que saber cuál elegir antes de tocar la sosa.

Ver el curso entero

AnteriorSiguiente

Marisol Vera

Empece a hacer jabones en la cocina de mi casa, en Medellin, con una olla vieja y una gramera de reposteria. Trabajaba en una farmacia y no aguantaba mas. Hoy vivo de esto y llevo ocho anos ensenando a otras personas a hacer lo mismo. Aqui te cuento todo lo que a mi nadie me conto: las medidas exactas, los errores que me costaron tandas enteras y la parte que casi nadie explica, que es como vender lo que haces sin regalarlo. Si algo no te sale, escribeme en los comentarios: a mi tambien se me han separado las capas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Subir