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Miel, leche y azúcar: los aditivos que dan problemas

un tarro de cristal con miel dorada y un palito de miel goteando, una jarra pequeña de leche entera y un cuenco de cristal con azúcar
Jabón de leche de cabra sin que se quemeLa regla del 10%: cuánto aditivo aguantaEl jabón huele a rancio: la oxidación

Mi primer jabón de miel salió con un cráter en el centro y un color de tostada olvidada. Un kilo de aceite de oliva a la basura por media cucharada de más.

Miel, leche y azúcar tienen algo en común que casi nadie te cuenta: los tres son azúcares. Y el azúcar, con la sosa, calienta la masa por encima de lo que la saponificación ya calienta sola.

Bien dosificados dan la espuma más cremosa de un jabón casero. Pasados de dosis, dan un volcán. Y hay un momento en el que taparlo con la manta es justo lo contrario de lo que toca. Te lo cuento más abajo.

Índice

🔥 Por qué el azúcar convierte tu molde en una estufa

Cuando mezclas la lejía con los aceites, la reacción química genera su propio calor. Es normal: ya lo viste en la saponificación en frío paso a paso.

las manos de una mujer latina de unos treinta y siete años con delantal de lino vertiendo una cucharadita de miel en un vasito de cristal

Los azúcares aceleran esa reacción. Con miel o leche dentro, la masa llega a su punto máximo mucho antes y mucho más alto. Si además la tapas, encierras el calor en una caja.

A cambio, cada uno aporta algo real. El azúcar da espuma abundante y cremosa. La leche añade grasa y proteínas que dejan la pastilla más suave. La miel aporta las dos cosas y un color caramelo muy bonito cuando no se quema.

Lo que te hacen si te pasas

Los síntomas van por orden. Primero la masa sube de color hacia un marrón sucio. Luego se abre una grieta a lo largo del centro, porque el interior se dilata más rápido que la costra de fuera.

las manos de una mujer latina de unos treinta y siete años con delantal de lino vertiendo una cucharadita de miel en un vasito de cristal

Si el calor sigue, la grieta se convierte en volcán: la masa líquida del centro sale por la abertura y se derrama. Y el olor a requemado se queda en la pastilla hasta el final del curado.

Error común

Más miel no es más suavidad

La miel no se queda como miel dentro del jabón: la sosa la rompe en azúcares simples. Por encima de una cucharadita por kilo de aceites no ganas nada en la piel y lo pierdes todo en calor.

Miel: una cucharadita por kilo, y ni una más

La dosis es 5 gramos por cada kilo de aceites, o sea una cucharadita rasa. Pésala; la miel espesa engaña mucho en la cuchara.

las manos de una mujer latina de unos treinta y siete años con delantal de lino vertiendo una cucharadita de miel en un vasito de cristal

No la eches sola sobre la masa: se va al fondo en grumos y esos grumos son los que se queman. Disuélvela en dos cucharadas de agua tibia de la receta y añádela al ver la traza ligera antes de que sea tarde.

💧 Azúcar: se disuelve en el agua antes que la sosa

El azúcar de mesa es el aditivo más barato para conseguir espuma y el más fácil de dosificar. Misma dosis que la miel: 5 gramos por kilo de aceites, una cucharadita rasa.

El orden importa. Pesa el agua fría, echa el azúcar y remueve hasta que no quede ni un grano. Solo entonces añades la sosa. Al revés, el azúcar cae sobre una lejía caliente y se carameliza en segundos.

una pastilla de jabón artesanal de leche y miel, de color caramelo suave y superficie lisa, apoyada sobre mármol claro junto a un pequeño tarro de

Lo que vas a notar en la jarra

La lejía con azúcar se calienta más que la normal y se pone amarilla pálida. Es correcto. Si se pone naranja o huele a caramelo quemado, tírala y empieza otra con agua más fría.

🥛 Leche congelada en cubitos, paso a paso

La leche es el azúcar más traicionero: lleva además grasa y proteína, y la sosa la quema literalmente. Una lejía de leche mal hecha huele a huevo podrido y amoniaco, y el jabón sale naranja. La solución es que la leche esté congelada cuando la sosa la toca.

  1. Pesa la leche como si fuera el agua. Sustituye el 100 % del agua de la receta, gramo a gramo. Si es tu primera vez, solo la mitad.
  2. Congélala en cubitera 12 horas. Cubitos del tamaño de una nuez: los bloques grandes tardan en fundirse y dejan zonas donde la sosa se concentra.
  3. Cubitos en una jarra de acero inoxidable, metida en un bol con hielo y agua. El plástico aísla y el vidrio sufre con el cambio de temperatura.
  4. Sosa de cucharada en cucharada. Una cucharada sopera, remueves hasta que los cubitos se fundan a su alrededor, y repites. Con 100 gramos de sosa tardas unos 15 minutos. Es lento a propósito.
  5. Vigila el color, no el reloj. Amarillo pálido es perfecto. Amarillo fuerte, más despacio. Naranja o marrón, la leche se ha quemado.
  6. Cuela y usa fría al tacto. Colador fino para los grumos de proteína, y a los aceites también fríos, sin calentar nada.

una pastilla de jabón artesanal de leche y miel, de color caramelo suave y superficie lisa, apoyada sobre mármol claro junto a un pequeño tarro de

Para elegir entre vaca, cabra o coco tienes agua, infusiones o leche para la lejía, y el jabón de leche de cabra completo usa exactamente esta técnica.

El baño de hielo, para cuando no has congelado nada

Si se te olvidó la cubitera, hay plan B. Bol grande con mitad hielo, mitad agua, y dentro la jarra con la leche recién sacada de la nevera. La sosa va aún más despacio, media cucharada cada vez, removiendo sin parar.

Tiene menos margen: la leche líquida sube de temperatura en cuanto te distraes. Yo lo uso solo con mitad leche y mitad agua, nunca con leche al 100 %.

una pastilla de jabón artesanal de leche y miel, de color caramelo suave y superficie lisa, apoyada sobre mármol claro junto a un pequeño tarro de

La lejía de leche salpica más

Al caer la sosa sobre el hielo la mezcla chisporrotea y suelta vapor con olor a amoniaco. Gafas, guantes y ventana abierta como siempre, y además hazlo dentro del fregadero: si la jarra se vuelca, se limpia con agua.

Tapar o nevera: aquí es donde casi todo el mundo la caga

Te lo prometí arriba. En una tanda normal, tapas el molde con una manta para que la masa gelifique de forma uniforme. Con miel, leche o azúcar dentro, esa manta es la que provoca el volcán.

La regla es simple. Si la receta lleva cualquiera de los tres, el molde va a la nevera 24 horas, destapado, nada más verter. El frío frena la reacción, la masa no gelifica y el color se queda claro, cremoso, sin el tono caramelo oscuro.

una pastilla de jabón artesanal de leche y miel, de color caramelo suave y superficie lisa, apoyada sobre mármol claro junto a un pequeño tarro de

Tapas solo si no hay azúcares o si buscas a propósito el tono oscuro: entonces bajas la dosis a la mitad y miras el molde cada 20 minutos durante dos horas. Se hunde el centro o sube de color, al frío sin pensarlo.


Si la grieta ya se abrióNo la cierres con la espátula: aplastas masa caliente sobre masa fría y se separa al cortar. Llévalo al frío y déjalo. La grieta no se va, pero deja de crecer, y el jabón sigue siendo jabón. Corta las pastillas al revés y queda en la base.

En base de glicerina el problema es otro: la miel suda

En una base ya saponificada no hay sosa libre, así que la miel no calienta nada. Lo que hace es atraer agua del ambiente: es higroscópica. Con miel de más, el jabón amanece cubierto de gotitas, sobre todo en clima húmedo.

una pastilla de jabón artesanal de leche y miel, de color caramelo suave y superficie lisa, apoyada sobre mármol claro junto a un pequeño tarro de

La dosis que a mí me funciona es 3 gramos por cada 100 gramos de base, la misma de la receta de avena y miel para pieles irritadas, y entra en la regla del 10 % de aditivos. Si gotea, en por qué mi jabón suda y cómo pararlo están las otras causas.

Con la leche, el enemigo en glicerina es la humedad: leche líquida es agua, y el agua ablanda una base que ya venía formulada. Usa leche en polvo, 2 gramos por 100, hidratada con una cucharadita de glicerina líquida para que no haga grumos.

Y la base sobrecalentada suda igual que la miel de más. Funde en tandas de 10 segundos de microondas, removiendo entre una y otra, como en cómo fundir la base sin arruinarla.

Tabla de dosis por aditivo

Aditivo Saponificado en frío Base de glicerina Si te pasas
Miel 5 g por kilo de aceites, disuelta en 2 cucharadas de agua, a traza ligera 3 g por 100 g de base, dentro del 10 % Volcán y marrón quemado / jabón que suda
Azúcar 5 g por kilo de aceites, disuelto en el agua antes de la sosa No aporta nada: la base ya trae su espuma Lejía caramelizada, grieta central
Leche Sustituye el agua gramo a gramo, congelada en cubitos, sosa a cucharadas En polvo, 2 g por 100 g, hidratada con glicerina líquida Naranja y olor a amoniaco / base blanda

Anótalo en tu libreta

Apunta en cada tanda qué azúcar llevaba, cuántos gramos, si fue a la nevera o a la manta y de qué color salió a las 24 horas. En tres tandas sabrás cuánto aguanta tu cocina, que no es la mía.

Ya sabes por qué tu jabón de miel se abrió. Lo siguiente es reconocer el resto de señales de una tanda que se tuerce: en los 12 errores que arruinan una tanda la grieta por calor es solo uno, y casi todos tienen arreglo.

Ver el curso entero

Jabón de leche de cabra sin que se quemeLa regla del 10%: cuánto aditivo aguanta
Marisol Vera, autora del curso de jabones artesanales

Marisol Vera

Empece a hacer jabones en la cocina de mi casa, en Medellin, con una olla vieja y una gramera de reposteria. Trabajaba en una farmacia y no aguantaba mas. Hoy vivo de esto y llevo ocho anos ensenando a otras personas a hacer lo mismo. Aqui te cuento todo lo que a mi nadie me conto: las medidas exactas, los errores que me costaron tandas enteras y la parte que casi nadie explica, que es como vender lo que haces sin regalarlo. Si algo no te sale, escribeme en los comentarios: a mi tambien se me han separado las capas.

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