Clase 6. Cómo fundir la base de glicerina sin arruinarla
Mi primera base de glicerina hirvió en el microondas, se salió del vaso y me dejó un jabón chicloso que a los dos días amaneció lleno de gotitas. 100 gramos a la basura por 30 segundos de más. Y lo peor: la base no tenía nada de malo. La estropeé yo, con el calor.
Esta clase va de eso. De fundir sin arruinar. Parece el paso más tonto del proceso y es el que más tandas se lleva por delante. Hay además un defecto que aparece cuando ya crees que terminaste, con el jabón vertido y a salvo en el molde. Te lo cuento al final.
El cuchillo decide antes que el fuego
Ya elegiste tu base en la clase de bases transparente, blanca, cristal y suspensión. Ahora toca cortarla. Y aquí está el primer error, el que todo el mundo comete con prisa: trozos grandes y de tamaños distintos.
Corta la base en cubos pequeños y todos del mismo tamaño. Un cubo de 1 centímetro se derrite antes que uno de 3, y si mezclas de los dos en el mismo vaso, los pequeños ya están líquidos y sobrecalentándose mientras los grandes siguen duros. Tú ves un pedazo sin fundir, le das más calor, y ese calor extra se lo come la parte que ya estaba lista.
Cubos parejos significa menos calor, menos tiempo y un fundido uniforme. No cuesta nada y arregla la mitad de los problemas de después.
La medida exacta
Cortar la base con el cuchillo de la cocina y en la tabla de la cebolla. La base absorbe olores y tu jabón de manzanilla termina oliendo a sofrito. Cuchillo, tabla, vaso y paleta exclusivos para jabón, marcados con cinta y guardados fuera de la cocina.
Baño maría: la olla alta manda
Yo fundo casi siempre a baño maría, y es lo que te recomiendo mientras aprendes. Una olla con agua, encima el vaso con los cubos, y el fuego bajo. Nada de fuego medio «para ir más rápido».
El detalle que casi nadie te dice: la olla tiene que ser alta, no un wok ni una sartén honda. Si el vaso sobresale mucho por arriba, solo se calienta el fondo y la parte de arriba sigue en trozos. Con la olla alta, el vapor rodea el vaso por los lados y la base se funde pareja de abajo arriba. La altura de la olla debería quedar cerca de la altura de tu vaso.
Y el vaso: plástico resistente al calor o acero inoxidable. Nunca aluminio ni ollas esmaltadas, que afectan la calidad del jabón. El vidrio funciona, pero con los guantes untados de base se resbala. A mí se me fue uno al suelo con 300 gramos dentro. Desde entonces, plástico.
El baño maría te da control fino: ves cómo se va fundiendo, apagas cuando quedan dos cubitos y los deshaces removiendo con el calor residual. Buscas la base fundida y fluida, nunca burbujeante. Si ves burbujas subiendo desde el fondo, ya te pasaste.
Microondas: sí, pero de 10 en 10
El microondas vale. Yo lo uso cuando tengo prisa y son tandas de 100 gramos. Pero con una regla que no se salta: intervalos de 10 segundos. Metes, 10 segundos, sacas, remueves, vuelves a meter. Así hasta que esté líquida.
¿Por qué tan corto? Porque no conoces la potencia de tu microondas, y la base no avisa: pasa de sólida a hirviendo en nada y se rebosa por el borde del vaso. Haciéndolo de 10 en 10 aprendes cuánto tarda tu aparato con 100, 200 o 300 gramos, y a la quinta tanda ya lo haces con los ojos cerrados. Anótalo en tu libreta.
| Método | Cómo se hace | Riesgo principal |
|---|---|---|
| Baño maría | Olla alta, fuego bajo, vaso de plástico o acero inoxidable rodeado de vapor | Que subas el fuego por impaciencia y la base burbujee |
| Microondas | Intervalos de 10 segundos, sacar y remover entre uno y otro | Que hierva y se rebose en un solo golpe de 30 segundos |
Lo que pasa por dentro cuando te pasas de calor
Esto no me lo contó nadie y me costó dos kilos de base entenderlo. Una base de glicerina de buen proveedor viene formulada con una cantidad de humedad concreta. Cuando la sobrecalientas, pierde esa humedad y pierde propiedades. Y ya no vuelve.
El resultado sale de tres formas. Un jabón chicloso, que se pega a los dedos. Un jabón blando, que no endurece bien ni aguanta el uso. O el clásico jabón que suda: gotitas en la superficie a las horas o a los días, porque la base, deshidratada, intenta recuperar del aire la humedad que tú le quemaste. Una base bien hecha no tiene por qué sudar; si suda, casi siempre fue el fundido, y es uno de los 12 errores que arruinan una tanda.
Por eso el objetivo nunca es «que esté bien caliente». Es que esté fundida. Punto.
Todo pesado y a un palmo de la mano
La base fundida no espera. En cuanto sale del calor empieza a enfriarse y a volver a su estado sólido, y lo hace rápido. Si en ese momento te pones a buscar la balanza, a pesar 3 gramos de polvo y a abrir el frasco del aceite esencial, se te espesa en el vaso antes de llegar al molde. Te lo digo por experiencia: mi primer jabón de zanahoria lo vertí a cucharadas porque ya no caía solo.
Así que antes de encender nada: aditivos pesados en sus vasitos, aceite esencial con el gotero abierto, molde sobre la mesa, atomizador de alcohol al lado. Y pesa 5 gramos de base de más, porque siempre se queda una película pegada al vaso y tu jabón de 100 gramos saldría de 95. Cuánto aditivo cabe en esa base lo ves en la regla del 10%, y la primera receta completa la haces en el jabón de zanahoria y manzanilla.
- Corta y pesa. Cubos de 1 centímetro, parejos. 100 gramos más 5 de merma.
- Deja todo listo. Aditivos pesados, molde, alcohol. Nada de buscar después.
- Funde. Baño maría a fuego bajo, o microondas en golpes de 10 segundos removiendo entre uno y otro. Sin burbujas.
- Añade y mezcla. Primero el aceite hasta que no flote, luego el polvo sin grumos, al final las gotas de aceite esencial.
- Vierte y rocía. Al molde, y alcohol en la superficie de inmediato.
- Espera sin tocar. 15 a 20 minutos para 100 gramos. El molde no se mueve.
El fundido y el vertido, vistos de cerca
Aquí el texto se queda corto. Mira cómo se ve una base bien fundida, sin una burbuja, y cómo cae en el molde a la temperatura correcta: fluye sola.
Fíjate en el alcohol. Al remover se forman burbujas, y al verter se quedan arriba. Si las dejas, al romperse te dejan cráteres en la superficie y una capa opaca que delata que el jabón lo hizo un principiante. Dos rociadas de alcohol en atomizador justo después de verter y la superficie queda lisa como un cristal.
Y ahora, el defecto que aparece al final
Te lo prometí arriba. Vertiste bien, rociaste el alcohol, la superficie está perfecta. Y entonces mueves el molde para dejarle sitio a otro. Al desmoldar, rayas y marcas onduladas en la superficie que no estaban.
Pasa porque la base solidifica por fuera antes que por dentro. Si mueves el molde con la capa de arriba ya firme y el centro aún líquido, el líquido de abajo se desplaza y arruga esa capa. Es solo estético, pero no tiene arreglo.100 gramos tardan entre 15 y 20 minutos en ponerse sólidos; hasta que el jabón esté frío al tacto, el molde se queda donde lo pusiste. Cómo sacarlo después sin romperlo lo vemos en moldes, desmoldado y corte limpio.
Con esto tienes el fundido bajo control. Dominar el calor es exactamente lo que separa un jabón de aficionado de uno que parece comprado. En la siguiente clase pasamos a lo que va dentro de esa base ya fundida: cuánto aceite, cuánto polvo y cuánta arcilla aguanta antes de venirse abajo la espuma. Tiene un número, y es el 10.

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