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Clase 8. Tu primer jabón paso a paso: zanahoria y manzanilla

Capas que no se separan nuncaAcierta con el color y el aromaDesmolda sin romper la pastilla

Mi primer jabón de zanahoria pesó 91 gramos. Lo había pesado en 100, con báscula y todo. Nadie me había dicho que la base se queda pegada al vaso, ni que se cuaja mientras buscas el aceite esencial en el cajón. Hoy haces ese mismo jabón, pero sin perder esos 9 gramos ni los nervios.

Es la receta más sencilla del curso y por eso es la primera: 100 g de base, dos activos y un aceite esencial. Sin sosa, sin guantes largos, sin esperar cuatro semanas. Si ya leíste cuál base blanca te conviene comprar, tienes la mitad del trabajo hecho.

Hay un ingrediente que casi todo el mundo echa demasiado pronto, y es justo el más caro de tu mesa. Te lo señalo dentro de los pasos, en su sitio.

Ingrediente Cantidad Para qué va
Base de glicerina blanca 100 g El cuerpo del jabón
Aceite de zanahoria 3 g Activo líquido
Zanahoria en polvo 3 g Activo sólido; también da el color
Aceite esencial de manzanilla 5 gotas Aroma que acompaña al activo

Suma de activos: 6 g sobre 100 g de base, un 6%. Estamos 4 gramos por debajo del techo, y no es casualidad. La regla del 10% es un límite, no una meta: con más de 5 g de aceite la espuma baja, y con más polvo del que toca el jabón raspa.

Índice

Zanahoria y manzanilla: el activo y el aroma tienen que decir lo mismo

Podrías echarle aroma a chocolate, que también huele rico. Pero un jabón se piensa como una frase: el activo y el aroma van en la misma dirección. La zanahoria en polvo es un ingrediente suave, para pieles que se irritan con cualquier cosa. La manzanilla es calmante. Las dos empujan hacia el mismo lado.

Esa lógica se repite en todas las recetas del curso: café molido con aroma a café, arcilla verde con menta, sábila con manzanilla. Cuando llegues a elegir el aroma de cada jabón ya vas a tener el criterio grabado. Anótalo en tu libreta: primero el activo, después el aroma que le hace juego. Nunca al revés.

Y cuidado con lo que prometes. Este jabón limpia y deja la piel cómoda. No quita manchas ni cura nada. Si alguien tiene un problema de piel, el jabón acompaña el tratamiento; no lo sustituye.

Lo que esta receta no lleva (y por qué no lo vas a echar de menos)

No lleva colorante. Los 3 g de zanahoria en polvo tiñen la base blanca de un naranja apagado, muy bonito. En jabón corporal el colorante casi siempre sobra: el carbón da negro, la arcilla roja da terracota, la espirulina da verde. Los colorantes cosméticos guárdalos para jabones decorativos, si algún día los haces.

No lleva conservante. Aquí desmonto un mito que me llega cada semana. Un jabón de glicerina con ingredientes deshidratados no tiene agua libre donde crezca nada. Por eso el polvo va seco y nunca zanahoria rallada fresca: la fresca se pudre dentro del jabón en cuestión de días, y no hay conservante que arregle eso.

La vitamina E es opcional. Es un antioxidante: retrasa que el aceite de zanahoria se ponga rancio. No conserva nada. Si la tienes en casa, una gota junto al aceite. Si no la tienes, no compres el frasco para este jabón.

La mesa lista antes de encender nada

Esto no me lo contó nadie, y me costó dos tandas: la base empieza a cuajar en cuanto sale del calor. Mientras está líquida no hay tiempo de pesar nada. Si en ese momento te pones a abrir frascos, el jabón se te hace pasta en el vaso.

Así que, antes de fundir, encima de la mesa: vaso de cristal, palito de madera, báscula, molde, atomizador con alcohol, el aceite de zanahoria pesado en un vasito, la zanahoria en polvo pesada en otro, y el frasco de aceite esencial ya destapado. Todo al alcance sin dar un paso. Y todos esos utensilios son solo para jabón: el cuchillo de la cebolla no, salvo que quieras jabón de zanahoria con fondo de sofrito.

Error común

Aquí es donde falla casi todo el mundo

Pesan la base, la meten al microondas y entonces empiezan a buscar el aceite esencial. Cuando lo encuentran, la base ya tiene costra por encima. La vuelven a calentar, se sobrecalienta, y el jabón sale chicloso o suda a los dos días. El orden es: primero todo pesado, después el calor.

Los once pasos, con el móvil apoyado en la mesa

  1. Prepara la mesa. Repásalo con el dedo: aceite pesado, polvo pesado, esencial destapado, molde, alcohol, palito. Si falta uno, no enciendes nada todavía.
  2. Pica la base en cubos pequeños y todos iguales. Un dado es buena referencia. Los cubos parejos se funden a la vez y con menos calor; los trozos grandes obligan a recalentar, y ahí la base pierde humedad.
  3. Pesa 105 g, no 100. Siempre queda base pegada al vaso y al palito, y el jabón sale por debajo del peso. Esos 5 g de más son la merma. Si vendes, este detalle es la diferencia entre un jabón de 100 g y uno de 91.
  4. Funde sin hervir. Al baño maría, a fuego bajo, con el vaso de cristal sobre la olla con agua. O en microondas en intervalos de 10 segundos, sacando y removiendo entre uno y otro, hasta que no quede ningún cubo. Si ves una burbuja de hervor, ya te pasaste; así se arruina la base al fundirla sin darte cuenta.
  5. Añade los 3 g de aceite de zanahoria. Remueve despacio hasta que no se vea ni una gota flotando en la superficie. Si quedan bolitas brillantes arriba, sigue removiendo: el aceite todavía no se ha integrado.
  6. Añade los 3 g de zanahoria en polvo. Mezcla hasta que el color sea uniforme y no haya grumos. Si te salen, abajo te doy el truco para la próxima tanda.
  7. Las 5 gotas de aceite esencial de manzanilla van ahora, al final. Este es el ingrediente que casi todo el mundo echa demasiado pronto. La mezcla tiene que estar ya templada: si el vaso se puede sujetar con la mano sin quemarte, es el momento. Echarlo en la base recién fundida es tirar las 5 gotas más caras de tu mesa.
  8. Vierte en el molde. Rebaña el vaso con el palito; para eso pesaste de más.
  9. Rocía alcohol con el atomizador sobre la superficie. Dos o tres pulverizaciones. Las burbujas desaparecen al instante; si las dejas, el jabón sale con ojitos o con la cara opaca.
  10. No toques el molde. Entre 15 y 20 minutos hasta que esté sólido. Si lo mueves antes, la superficie queda con rayas onduladas. No es grave, pero se nota.
  11. Desmolda. En silicona basta con presionar por el centro y sale solo. En molde de plástico duro, despega primero los bordes con el dedo para que entre aire por debajo, dale la vuelta y presiona. Sin desmoldantes ni fuerza. Cuando pases a moldes más grandes vas a agradecer elegir molde y cortar las barras.

La medida exacta

Contra los grumos: mezcla primero los 3 g de zanahoria en polvo con los 3 g de aceite en un vasito aparte, hasta hacer una pasta naranja, y luego incorpora esa pasta a la base fundida en el paso 5. El polvo entra ya mojado, se reparte solo y encima remueves menos, que es menos burbujas. A mí me salieron grumos las tres primeras veces por echar el polvo seco directo al vaso.

Lo que apuntas en la libreta antes de fregar el vaso

La libreta se escribe con el jabón todavía tibio, no al día siguiente. Cinco líneas:

1. La fecha y la fórmula al gramo: 100 / 3 / 3 / 5 gotas. 2. Cómo fundiste: cuántos intervalos de 10 segundos necesitó tu microondas, o cuántos minutos al baño maría. Con tres tandas anotadas sabrás exactamente cuánto tarda tu aparato con 100 g y dejarás de adivinar. 3. El peso real del jabón desmoldado. 4. Qué salió mal, aunque sea poco: grumos, burbujas, una raya en la superficie. 5. Lo que te costó cada ingrediente, porque esa cuenta la vas a necesitar el día que pongas precio.

Te lo digo por experiencia: la fórmula que no anotas la olvidas, y el error que no anotas lo repites.

Ahora mira tu jabón por la cara de arriba. Lisa, sin burbujas, de una sola pieza. En la próxima clase vas a verter una capa encima de otra, y ahí el alcohol deja de ser un detalle estético y se convierte en pegamento. Si lo olvidas, las capas se separan al desmoldar y tienes dos jabones flacos en vez de uno bonito. Con mi primer jabón de dos colores me pasó, y no fue por falta de ganas.

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Marisol Vera

Empece a hacer jabones en la cocina de mi casa, en Medellin, con una olla vieja y una gramera de reposteria. Trabajaba en una farmacia y no aguantaba mas. Hoy vivo de esto y llevo ocho anos ensenando a otras personas a hacer lo mismo. Aqui te cuento todo lo que a mi nadie me conto: las medidas exactas, los errores que me costaron tandas enteras y la parte que casi nadie explica, que es como vender lo que haces sin regalarlo. Si algo no te sale, escribeme en los comentarios: a mi tambien se me han separado las capas.

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