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Clase 4. La sosa cáustica sin miedo: seguridad real, no leyendas

Tu primera tanda en frío, paso a pasoCalcula la sosa sin equivocarteCuándo se puede usar de verdad

La primera vez que disolví sosa lo hice con las gafas de leer de mi mamá, la ventana cerrada y una camiseta de tirantes. Salí de la cocina con los ojos llorando, la garganta rascada y una mancha roja en el antebrazo que tardó una semana en irse. No pasó nada grave. Pudo pasar.

Esta clase es para que no repitas mi tarde. No te voy a asustar con la sosa, te la voy a presentar. Y hay un orden de dos ingredientes que casi todo el mundo hace al revés la primera vez. Te lo cuento en un momento.

Índice

Sin sosa no hay jabón, hay aceite con perfume

La sosa cáustica es hidróxido de sodio. Una base fuerte. Su único trabajo en tu cocina es reaccionar con las grasas para convertirlas en jabón y glicerina, que es exactamente lo que llamamos saponificación y lo que separa un jabón de verdad de una barra detergente del súper.

Quítale la sosa a una receta y lo que te queda es aceite de oliva con esencia de lavanda. Huele bien, no limpia nada y no cuaja nunca. Da igual cuál de los tres caminos para hacer jabón elijas: en frío, en caliente o con base comprada, en algún momento alguien tuvo que poner sosa. Sin base fuerte no hay reacción, y sin reacción no hay jabón.

Anótalo en tu libreta: la sosa no es el ingrediente peligroso de la receta, es el ingrediente que hace que exista la receta. El peligro está en cómo la manejas.

La sosa va al agua. Siempre. Sin excepciones

Aquí está el orden que te prometí. Para hacer la lejía, que es como se llama a la mezcla de sosa y agua que luego se vierte en los aceites, pesas el agua en un recipiente y pesas la sosa en otro. Y entonces echas la sosa sobre el agua, poco a poco, removiendo con una cuchara que no vuelva a ver comida.

Al revés no. Nunca. Si viertes agua sobre un montón de sosa seca, el calor se concentra en muy poco líquido y la mezcla puede subir de golpe, hervir y salpicarte. Sobre el agua, el calor se reparte y todo se disuelve tranquilo.

Esto no se negocia

La sosa se echa sobre el agua. Nunca el agua sobre la sosa. Si en algún momento te entra la duda de cuál era el orden, para, no hagas nada y vuelve a leer esta frase. Es la única regla de todo el curso que no admite un «bueno, por esta vez».

Se calienta sola, y eso no es un fallo

En cuanto la sosa toca el agua, la mezcla se calienta sin que tú hayas encendido nada. Es una reacción exotérmica: el propio proceso suelta calor. Paulina y Sagrario, dos señoras de un pueblo de Teruel que llevan toda la vida haciendo jabón con el aceite de freír, lo decían delante de la cámara: «casi hierve aunque no tuviésemos fuego».

Con ese calor salen vapores irritantes. Los notas en la nariz y en la garganta a los pocos segundos. Por eso la lejía se prepara con la ventana abierta o, mejor, en el patio, y siempre con la cara apartada del recipiente mientras remueves. Se disolvió cuando el líquido vuelve a estar transparente, y eso lo ves desde medio metro.

Y el agua tiene que ser destilada. Con agua del grifo los minerales reaccionan con la sosa y te dan una lejía turbia que luego se nota en el jabón.

El truco que me ahorró tandas

Preparo la lejía dentro del fregadero vacío. Si algo salpica o se vuelca, cae en acero y no en la encimera, y tengo el grifo a un palmo de la mano.

Lo que llevas puesto decide cómo acaba la tarde

Uno piensa que por ser cuidadoso no hace falta equiparse. La sosa no sabe que eres cuidadoso. Esto es lo mínimo cada vez que abres el bote:

Qué llevas De qué te protege
Gafas de seguridad (las que cierran por los lados) De una salpicadura en el ojo. Las gafas de ver dejan pasar el líquido por arriba y por los laterales: no valen.
Guantes de nitrilo o de goma gruesa De la lejía en las manos y de tocar sosa en polvo sin darte cuenta.
Manga larga y delantal De las gotas que saltan al remover.
Mascarilla De los vapores de los primeros minutos. Si trabajas en un espacio muy cerrado, máscara con filtro.
Zapato cerrado De lo que se cae al suelo. Con chanclas no se hace jabón, se hacen recuerdos.

Todo esto está en el kit mínimo para empezar. Te lo digo por experiencia: el día que te salte una gota al ojo no vas a pensar en lo que te ahorraste.

Si te salpica: agua, mucha agua, y nada de vinagre

Va a pasar. Una gota en la muñeca, un poco de polvo en el dorso de la mano. Lo notas porque primero pica y luego la piel se pone resbaladiza, como jabonosa. Lo que haces es simple: agua corriente y abundante hasta que esa sensación desaparece por completo. No la frotes con el paño, no esperes a terminar de remover.

La medida exacta

Circula por internet que hay que «neutralizar» la sosa en la piel con vinagre. No. Sobre la piel el vinagre añade otra reacción con su propio calor encima de una quemadura que ya está ahí. El vinagre sirve para limpiar la encimera cuando terminas, no para tu brazo. En la piel, solo agua. Si la salpicadura es en el ojo, agua corriente sin parar y te vas a urgencias sin discutirlo.

Dónde vive la sosa en tu casa

La sosa se vende en escamas o en perlas y se guarda en su envase original, cerrado y etiquetado, en un sitio alto, seco y lejos de niños, animales y de cualquier cosa que se coma. Absorbe la humedad del aire, así que un bote mal cerrado se convierte en una pasta que ya no pesa lo que crees.

Y esta te la repito porque la he visto: nunca en una botella de agua ni en un envase de bebida. Una botella con un líquido transparente dentro es agua para cualquiera que abra la nevera. Si tienes que trasvasarla, que sea a un bote opaco con la palabra SOSA escrita con rotulador grande.

«Mi jabón no lleva sosa»: el mito que más se repite

Lo vas a oír en ferias, en grupos de Facebook y en más de una etiqueta. Es falso en el cien por cien de los casos. También en la base de glicerina que compras ya hecha: alguien la saponificó con hidróxido de sodio en una fábrica y te ahorró el paso, pero el paso existió. Lo que sí es verdad es otra cosa: en el jabón terminado ya no queda sosa libre.

Cuando la reacción acaba, la sosa se ha transformado en jabón y glicerina. No está «escondida». Ya no está. Por eso una base de glicerina se puede tocar con la mano y por eso una tanda en frío necesita las 4 semanas de curado y el pH antes de usarse: en esas semanas termina de reaccionar lo que quedaba. Un jabón en caliente, cocido 1 o 2 horas, sale del molde ya reaccionado y se usa en pocos días.

La frase correcta no es «mi jabón no lleva sosa». Es «mi jabón ya no tiene sosa». Cuando llegues a tu primera tanda en frío paso a paso vas a ver el momento exacto en que la mezcla espesa y la lejía deja de ser lejía.

Esto se hacía en todas las cocinas

Me gusta recordar el vídeo de Paulina y Sagrario, en Alloza, con su caldero al fuego, medio kilo de sosa a ojo y años de aceite de freír guardado. Ninguna de las dos le tiene miedo a la sosa. Las dos saben que si la tocas te quema, que no se echa deprisa porque «se escalda el aceite», y que el agua que queda en el fondo del caldero es sosa viva y no se toca.

Eso es lo que quiero que te lleves. El respeto a la sosa no es miedo. Es método: un orden, un equipo, una ventana abierta y el grifo cerca. Nuestras abuelas lo hacían sin gafas y con delantal de cuadros. Tú vas a hacerlo con gafas, y vas a salir mejor.

Si vas a trabajar solo con base de glicerina comprada, hoy no vas a disolver ni un gramo de sosa. Pero ya sabes qué hay dentro de esa base y por qué es segura. En la clase siguiente la abrimos: transparente, blanca, cristal y suspensión, y por qué elegir mal el tipo de glicerina te arruina el jabón antes de encender el microondas.

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Marisol Vera

Empece a hacer jabones en la cocina de mi casa, en Medellin, con una olla vieja y una gramera de reposteria. Trabajaba en una farmacia y no aguantaba mas. Hoy vivo de esto y llevo ocho anos ensenando a otras personas a hacer lo mismo. Aqui te cuento todo lo que a mi nadie me conto: las medidas exactas, los errores que me costaron tandas enteras y la parte que casi nadie explica, que es como vender lo que haces sin regalarlo. Si algo no te sale, escribeme en los comentarios: a mi tambien se me han separado las capas.

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