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Clase 3. El kit mínimo para empezar (y las 6 cosas que NO debes comprar)

cajón abierto lleno de moldes de silicona de distintas formas y colores
Bases de glicerina: cuál usar en cada recetaMoldes, desmoldado y corte limpio de las barrasEmpaque, etiqueta y precio para empezar a vender

Empieza aquíEl primer jabón que vendí lo hice a ojo, sin balanza. A la clienta le encantó y me pidió tres más la semana siguiente. Nunca pude repetirlo igual. Ella no volvió, y esa fue la lección más cara de mi primer año.

Por eso esta clase va antes que cualquier receta. Te doy la lista exacta de lo que necesitas para tu primer jabón de glicerina: siete cosas, casi todas ya en tu casa. Y después la otra lista, la de lo que NO debes comprar todavía, que es la que de verdad te ahorra plata.

Hay una trampa en esta lista en la que cae casi todo el mundo. Yo caí de cabeza. Te la cuento cuando lleguemos a los moldes.

Índice

🚀 La gramera va la primera, y no se discute

Balanza o gramera que mida en gramos. Va de primera por una razón simple: sin ella no puedes estandarizar una fórmula. Y sin fórmula no tienes un producto, tienes un experimento distinto cada vez.

Piénsalo como negocio. Haces un jabón de manzanilla, gusta, se acaba, te lo vuelven a pedir. Si no anotaste que llevaba 500 gramos de base y 15 gramos de aditivo, no sabes qué vendiste. Estás adivinando delante de un cliente que ya pagó una vez.

No necesitas la gramera profesional. Una básica de repostería, que pese de gramo en gramo, te sirve años. Con ella pesas todo: base, aceite, polvo, las flores secas que van encima. Todo pasa por la gramera y todo se anota en la libreta.

El truco que me ahorró tandas

Pon la gramera en cero con el vaso vacío encima antes de echar nada. Así lees solo lo que agregas. Cuando calcules cuánto aditivo aguanta tu jabón, que es la regla del 10% que te explico más adelante, vas a agradecer tener esos números apuntados.

🚫 Dónde fundir la base: plástico o acero, nunca vidrio

Lo segundo es el recipiente donde vas a fundir. Lo ideal es un vaso precipitado de plástico apto para calor, de los que aguantan 1 kilo o 2 kilos de base. Para jabones de un solo color, con uno te basta. Para capas o dos tonos, dos.

Si no consigues vaso precipitado, un recipiente de acero inoxidable funciona igual. Lo que no puede ser es aluminio ni olla esmaltada: esos materiales afectan a la base y lo notas después en el jabón.

Los vasos de vidrio existen. Yo no los uso, y te lo digo por experiencia: con los guantes untados de base, el vidrio resbala. A mí se me fue uno al suelo con 800 gramos de base derretida. Perdí la tanda y tuve suerte de no cortarme.

Esto no se negocia

Recipiente de plástico apto para calor o de acero inoxidable. Nunca aluminio ni olla esmaltada. Un vaso de vidrio con base caliente que se resbala no arruina una tanda: te manda a urgencias.

Una paleta de silicona, pero entera

Para mezclar y rebañar el fondo del vaso, una paleta de silicona. Puedes empezar con una cuchara, sí. Pero la paleta saca hasta el último gramo pegado al recipiente, y eso en un mes es medio kilo que no tiras.

El detalle que casi nadie mira: que sea de silicona de punta a mango, de una sola pieza. Las de mango de madera no. La madera es porosa, absorbe la humedad del área de trabajo y ahí crían microorganismos que acaban en tu jabón. Una paleta por cada vaso que tengas.

Los utensilios de cocina que ya no son de la cocina

Tres cosas que ya tienes en casa: una olla, una tabla de picar y un cuchillo. La regla es una sola: los que uses para jabón son exclusivos para jabón. Los marcas con rotulador y no los guardas con los de comer.

En la cocina hay restos de alimentos y microorganismos, y el olor se pega. Si cortas la base con el cuchillo de la cebolla, tu jabón de lavanda va a oler a sofrito. Y no hay fragancia que lo tape.

La olla es para el baño maría, que es como te voy a enseñar a fundir la base, nada de microondas. Tiene que ser alta de verdad. No sirve un wok ni una olla baja: necesitas que el vapor rodee el vaso por los lados para que la base se derrita pareja. Mide así: la olla debe llegar casi a la altura de tu vaso de 1 kilo. Si llega, sirve. Cómo hacer el baño maría sin pasarte de temperatura lo ves en la clase de cómo fundir la base sin arruinarla.

La tabla puede ser de plástico o, mejor, un tapete de silicona. El tapete hace de tabla, se lava rápido y sobre él cortas barras cuando estén listas. Una cosa u otra, no las dos.

Y un trapo. Uno solo, exclusivo para producción: limpiar, secar y agarrar el vaso caliente. Parece una tontería hasta que usas el de los platos y aparece un pelo de fregona en tu jabón de avena.

Los moldes: aquí está la trampa que te prometí

Los moldes son lo que más ilusión hace, y por eso son la trampa. Ves uno de flor, uno de corazón, uno de dinosaurio, y te dices «algún día hago ese jabón». Ese día no llega. Yo tengo un cajón con 14 moldes que usé una vez o ninguna. Es dinero parado.

El orden correcto es el contrario al que sigue todo el mundo. Primero decides qué jabón vas a hacer: redondo, cuadrado, barra cortada de un bloque. Luego compras el molde para ese jabón y ninguno más. Anótalo en tu libreta: el molde se compra al final, no al principio.

Cuando ya sepas cuál es tu jabón, empieza por moldes de 6 cavidades. Hay de 4, de 6 y de 10 a 12. Los de 6 te obligan a gastar poca base por tanda, y eso importa cuando aún no has vendido nada. Al molde de caja de madera ya crecerás cuando haya rotación. Cómo se llena y cómo se saca sin romper lo tienes en la clase de moldes, desmoldado y corte limpio.

La medida exacta

Comprar el molde antes de tener la fórmula. Terminas adaptando el jabón al molde que te gustó en la tienda, y no el molde al jabón que vas a vender. Decide la forma con el primer producto en la mano.

🔪 Si el presupuesto es corto, esto te sirve de molde

Para tus primeras pruebas no necesitas ni un molde de silicona. Vasos de plástico desechables. Los engrasas por dentro con una capa fina de cualquier aceite vegetal (almendras, coco, oliva), llenas un cuarto del vaso y esperas a que enfríe. Cortas el plástico y sale el disco limpio, sin pegarse. Esto es para ajustar la fórmula, no para vender. Cuando la fórmula esté fija, inviertes en el molde.

Si quieres un bloque para cortar barras, tampoco hace falta el molde de caja con silicona. Una caja de madera de carpintería o una de cartón resistente, y dentro un plástico de calibre grueso. Lo tensas bien contra las paredes y lo sujetas por fuera con una goma elástica. Cuando el jabón está sólido, quitas la goma, tiras del plástico y el bloque sale entero. Es justo lo que vas a usar en la receta paso a paso de zanahoria y manzanilla.

🧰 Las 6 cosas que NO debes comprar todavía

  1. La colección de moldes de figuras. Un molde de 6 cavidades hasta que vendas la primera tanda. Ni uno más.
  2. Colorantes de mil tonos. Con 2 colores haces tus primeros 20 jabones. El resto se te seca en el cajón.
  3. Decenas de fragancias. Un aroma que domines vale más que diez que no sabes dosificar.
  4. Cortadora profesional. Tu cuchillo exclusivo y una regla cortan barras rectas el primer año.
  5. Batidora cara. Para glicerina no hace falta. La paleta de silicona mezcla todo.
  6. Base «premium». Sin probar la normal no sabes qué te mejora. Compara con 100 gramos de cada una antes de comprar un kilo, y elige con criterio en la clase de tipos de base de glicerina.

Cada cosa de esa lista es dinero que no rota. Y lo que compraste y no usas también pesa en el cálculo de costos y precio final.

Empieza con lo que tienes

Antes de comprar nada, revisa tu cocina. La olla vieja, el trapo, el cuchillo que jubilas de la comida, los vasos de plástico de la última fiesta. Con eso y una gramera haces tu primera prueba de 100 gramos esta semana.

No necesitas tenerlo todo perfecto para empezar. Yo empecé con una olla abollada y una gramera de repostería, y ocho años después sigo usando esa gramera. Para contar hasta cien hay que pasar por el uno.

Lo siguiente da respeto a casi todo el mundo y no debería asustar a nadie: en la próxima clase hablamos de la sosa cáustica, con medidas reales de seguridad y sin las leyendas de internet.

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Marisol Vera, autora del curso de jabones artesanales

Marisol Vera

Empece a hacer jabones en la cocina de mi casa, en Medellin, con una olla vieja y una gramera de reposteria. Trabajaba en una farmacia y no aguantaba mas. Hoy vivo de esto y llevo ocho anos ensenando a otras personas a hacer lo mismo. Aqui te cuento todo lo que a mi nadie me conto: las medidas exactas, los errores que me costaron tandas enteras y la parte que casi nadie explica, que es como vender lo que haces sin regalarlo. Si algo no te sale, escribeme en los comentarios: a mi tambien se me han separado las capas.

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